Dante y la Sociedad Dante ejemplos de resiliencia en Venezuela

Cultura

Por @aldosognando

Desde hace ya mucho tiempo estamos viviendo tiempos difíciles, es recurrente, y permanente, la lectura de noticias sobre las dificultades, limitaciones y sacrificios que se deben hacer para poder mantener y llevar adelante hasta las más simples iniciativas, las más sencillas actividades. Una realidad que puede llegar a desgastar hasta la personalidad más firme y fuerte. No es sólo una cuestión de salud física se trata también de equilibrio psíquico.

En este panorama desolador llega el 2018 que significó un punto de quiebre, precipitando los acontecimientos, entrando en un periodo arduo y difícil, muy difícil que de alguna manera y forma llegamos a terminarlo, pero lejos de mitigar la situación la llegada del año nuevo, el 2019, se demostró trágico y dramático que de solo recordarlo pone a prueba nuestra natural fuerza de voluntad para siempre adelante caminar, pero una vez más y a pesar de todos los tropiezos y sin saber muy bien cómo, llegamos al final del año y cuando muchos pensábamos que empezaría el ascenso con el llamado 20 – 20, la globalización nos mostró su rostro más oscuro, un enemigo invisible y microscópico se fue difundiendo misteriosamente y los medios de transporte y sus terminales, en especial los aeropuertos fueron la puerta de entrada para que la enfermedad viajara camuflada en los cuerpos inocentes de quienes utilizaban los barcos, buses y aviones para desplazarse por cuestiones de trabajo, de placer o sencillamente al reencuentro de seres queridos y familiares.

Increíble la rapidez con que se difundió, y se difunde, este terrible virus colapsando todos los cimientos de nuestra sociedad, sin darnos ni siquiera tiempo de “respirar”, y mientras tratábamos de entender lo que en China estaba pasando, y lo que la Organización Mundial de la Salud (OMS) nos estaba alertando, vimos con impotencia y profunda tristeza la tragedia que estaba azotando a nuestra querida y martirizada Italia, para pasar velozmente al resto de la Europa unida.

Alarmados por demás ya, comenzábamos a recibir los primeros impactos y coletazos, cuando el 09 de marzo nuestra sede central de Palazzo Firenze en la ciudad de Roma nos comunica que la sesión de marzo del PLIDA, el Certificado de Competencia en el Idioma Italiano quedaba postergado sin fecha definida, una situación que llenó de desconcierto a los más de 20 candidatos que de todas partes del país (Anzoátegui, Aragua, Carabobo, Distrito Capital, Guárico, Lara, Mérida, Miranda y Yaracuy) se habían inscrito para cumplir con uno de los requisitos exigidos por la ley italiana para optar a la nacionalidad vía matrimonio.

Desconcertados y desorientados, apenas recibimos dicha comunicación alertamos a nuestro cuerpo docente para que comenzara a evaluar posibles estrategias de enseñanza a distancia, quienes reciben la noticia con algo de incredulidad e instintivo rechazo pedagógico ante la posibilidad de encauzar una enseñanza sin el contacto físico, sin la integración social que sucede en un aula de clases, pero lo inevitable llega 4 días después, cuando se anuncia el primer contagiado en Venezuela. ¿pánico? ¿incertidumbre? ¿exceptisismo? Muchos adjetivos pasaron por nuestras cabezas sobre lo que pasaría al ver como países del llamado primer mundo se tambaleaban impotentes ante la ya declarada pandemia y sus sistemas sanitarios caían de rodillas doblegados.

Sin tiempo casi de reaccionar, el 15 de marzo se declara la cuarentena para Venezuela enviándonos a todos a nuestras casas y paralizando bruscamente toda actividad justo cuando los 315 alumnos de nuestros cursos de italiano de la Casa de Italia de Maracay, los 16 aspirantes a sacerdote que se están formando en italiano en el seminario diocesano de la ciudad así como los numerosos alumnos que avanzan en su formación para ser los primeros maestros de italiano formalmente graduados de la UPEL-Maracay se encontraban en la fase final del trimestre iniciado en enero. Como pudimos reaccionamos y logramos terminar las dos o tres clases que quedaban on line.

Pero la angustia nos arropó, porque había que programar el arranque del segundo trimestre del plan anual, y las voces que nos llegaban retumbando como un eco en nuestros oídos, era que una educación a distancia era algo menos que imposible en este país, por las propias limitaciones de comunicación, por la poca o mala calidad del internet, por la poca o nula disponibilidad de la red, por las permanentes y terribles fluctuaciones en el suministro eléctrico, por los problemas con el combustible que limitaba la posibilidad de desplazamientos para cumplir con las más básicas diligencias, por… por… y tantos, tantos por, que ya parecíamos el Muro de Los lamentos por la cantidad de peros que se habían acumulado y que intentábamos otear el futuro lo que observábamos era un horizonte lleno de oscuros nubarrones, mientras la epidemia avanzaba, ¿avanzaba? bueno en Europa efectivamente era un drama, en Estados Unidos se convertía en una tragedia, en Brasil era para no creer la locura y en Venezuela al parecer se estancaba.

Mientras esos acontecimientos solos se narraban, 180 alumnos de nuestra academia en Casa de Italia aceptaron el reto de continuar y no pararse, de intentar y aprender junto a nosotros esta nueva modalidad de enseñanza a distancia: Foros Chat, Zoom, Duo, Google Classroom cada uno de nuestros profesores: Ada Giacobbe de Bellino, Angela Cuccarese, Antonietta Ferazzoli, Luis Castillo, Nedda Bortolussi, Yannina Ballette y el susodicho nos reinventamos y nos multiplicamos para mantenernos cerca y conectados a nuestros alumnos. Un hecho similar ocurrió con nuestra fundadora la Cav. Margherita Cavani (con 79 años de edad cumplidos) quien coordina el italiano en el Colegio Juan XXIII y junto a su cuerpo docente Graziela La Verde, Juan Herrera y Sheyla López hicieron gala de creatividad y capacidad de adaptarse a la situación aprendiendo rápidamente como motivar y estimular el estudio del italiano a casi 800 niños y jóvenes desde el maternal hasta el quinto año de bachillerato que frecuentan la institución, ¡hermoso y extraordinario ejemplo de resiliencia!

Es justo reconocer también el extraordinario gesto, que bien podríamos definir ejemplo de altruismo innegable, de liberar todas sus plataformas que realizó nuestro aliado institucional: Alma Edizioni con sede en Florencia, Italia para todos aquellos que nos dedicamos en el mundo a promover la lengua y la cultura italiana y pudiésemos acceder y masificar todo el contenido allí publicado (www.alma.tv

Pero no sólo los cursos de lengua y cultura italiana recibieron el terrible impacto del COVID, también todas y cada una de las iniciativas culturales planificadas y programadas, entre las que destaca la más inmediata el primer Dantedì de la historia que debía celebrarse el 25 de marzo. La reacción fue inmediata y gracias a la luz que desde Roma nos llegó (www.ladante.it) celebramos a lo grande esa jornada adhiriéndonos a miles de iniciativas en el globo terráqueo que a través de las redes sociales Instagram (@dantevenezuela) Twitter (@dantealighieria) e incluso a través de los canales de youtube: sociedad dante alighieri comité de Maracay recitaron con fuerza y viva voz los versos dantescosTan exitosa fue esta iniciativa que la vamos a replicar para celebrar a lo grande y como nunca la ¡Jornada de la Dante del 29 de mayo!

Otra actividad que se vio dramáticamente afectada por la parada obligada fue la lectura dantesca semanal. En Maracay desde el 2018 viene funcionando en la Casa de Italia un dinámico y entusiasta círculo de lectores de la Divina Comedia y que al momento del parón estábamos en pleno ascenso al Paraíso Celestial, y el otro en el ámbito académico, en la Universidad Pedagógica Experimental Libertador (UPEL) que inició en mayo del 2019 y cuando el frenazo estábamos en pleno descenso por el Infierno dantesco.

Luego de dos o tres semanas de desconcierto, la proactividad de ambos grupos se rebeló ante la inercia de la pausa y decididos a continuar se retomaron las lecturas a través de unos foros chat que se han demostrado, al igual que el twitter en el 2018, como instrumentos extraordinariamente válidos para promover cultura, para promover lecturas y debates literarios que en este nuestro caso traspasan esos límites convirtiéndose en verdaderos escenarios de reflexión política, filosófica, científica, pedagógica y teológica, solo por nombrar algunas de las tantas áreas del saber que allí se abordan redefiniendo el rol de las redes sociales como herramientas válidas de aprendizaje y difusión del saber.

No han sido pocos los comentarios que aseguran y afirman que han encontrado en estos espacios virtuales el aire que necesitaban para soportar la realidad que nos ha impuesto el COVID-19 y que amenaza con transformar definitivamente y para siempre los cánones que habíamos aprendido para vivir en “normalidad”.

De hecho, no son pocas las voces acreditadas que exclaman y visualizan una era que está en su ocaso y que debemos prepararnos para una “nueva normalidad”. Ante ese inédito escenario nada mejor que Dante y su obra para prepararnos para esa transición que se nos avecina, que se nos viene encima o que más bien, sin darnos cuenta ya estamos transitando.

Dante poeta de la transición de la Edad Media al humanismo-renacentismo, escribió su sacro poema a las puertas de una de las peores pandemias que asoló la Europa occidental: la peste negra que definió una nueva sociedad, por lo que no sería nada de extrañar, y yo me atrevería a asegurar, que Dante nos ayudará a enfrentar esa inminente realidad que nos llena de miedo pero al igual que el peregrino que enfrentó su viaje a los mundos del más allá lleno de miedo, nosotros también afrontaremos nuestro viaje, sin pánico y con la fe y la esperanza que siempre acompañan al Amor, con la mirada puesta en la Trinidad con el cual coronó el final feliz el viaje nuestro héroe-peregrino. ¡Las lecturas Dantescas se demuestran como otro extraordinario ejemplo de resiliencia que desde la Ciudad Jardín con amor y mucha italsimpatia enviamos a todo el planeta para afrontar el presente con fuerza y sacrificio y el futuro con tanta alegría y ganas de regresar! Por eso gritamos con confianza que Dante y La Dante son ejemplos de resiliencia en Venezuela. 


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